¡No abras el regalo antes de Navidad!

 

Antes de comenzar, quiero aclarar algo, me encanta la Navidad ¡En serio! Se me acelera el corazón ante el simple hecho de pensar que estamos a días de celebrar la Encarnación del Hijo de Dios, sin embargo…No me gusta observar adornos, música y temáticas navideñas desde octubre y antes de la novena de Navidad.

Hace un par de semanas, Didier y yo dábamos un paseo por el centro comercial de nuestra ciudad, mientras platicábamos, observábamos las tiendas, las decoraciones, el bullicio y un peculiar Santa Claus bailando el Gangnam Style, me di cuenta que me sentía como el Sr. Scrooge del Cuento de Navidad de Charles Dickens, completamente fuera de lugar, me irritaba observar todo ése prematuro ambiente navideño.

Así que mientras caminábamos le compartí lo que sentía para tratar de entender el origen de mi malestar…

Didier se volteó y me dijo: “Amor, es que con todas estas cosas, la gente olvida que aún no es Navidad, y no le dejan espacio al Adviento”

¡Eureka! (Gracias cariño. Me encanta estar casada con un hombre que me invita a pensar profundamente sobre la vida 💑)

La “navidad” pareciera estar en todas partes, muñecos de nieve inflables, descuentos navideños, largas filas en las jugueterías, centros de envolturas para regalos colapsados, pesebres en promoción, vasos para café rojos, iluminaciones que se pueden ver desde la Luna, las ofertas vacacionales y un sin fin de cosas más. La “navidad” está más omnipresente que nunca, pero el propósito de éste tiempo: Jesucristo, pareciera que ha sido olvidado.

La “necesidad” de comprar, gastar, poseer y “ahorrar” unas cuantas monedas se apodera de nosotros, haciéndonos entrar en un verdadero letargo espiritual.

La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado.

Papa Francisco

Y ésa anestesia nos hace también perder la valiosa oportunidad que el Adviento nos ofrece de crecer, ensanchar el corazón y prepararnos para vivir la auténtica Navidad.

Adviento, como yo lo veo, es un tiempo de espera, de acompañamiento, en dónde María y José nos muestran el camino para el silencio contemplativo y la preparación de la acogida del Señor en nuestras vidas.

Ahora… ¿Qué está tratando de enseñarnos la Iglesia con el tiempo de Adviento y las cuatro semanas de preparación antes de la Navidad? ¿Cual es el mensaje detrás de LA ESPERA?

A lo largo de la historia, la espera ha sido siempre parte de la vida. Sin embargo, en nuestro época, pareciera ser que se ha vuelto en algo que se pretende evitar. Antes, cuando mi mamá nos llevaba a mi hermano y a mí a tomarnos las tradicionales fotografías de cumpleaños, debíamos esperar una semana (o más) para que nos fueran reveladas, ahora con una cámara incorporada a cualquier dispositivo, algún familiar o amigo nos puede mostrar las fotografías inmediatamente después de ser capturadas. Caemos en crisis si la velocidad de internet se vuelve lenta. Los e-mail, la mensajería, las comidas rápidas, las compras online, las descargas, las búsquedas, Google y demás, aseguran cumplirnos todos nuestros caprichos, deseos y preguntas en el momento exacto de nuestra petición. Sin darnos cuenta, nos hemos convertido en una generación que no sabe esperar. Pedimos algo: lo recibimos. Inclusive, creemos que Dios actúa bajo nuestro inmediatismo, y vivimos nuestras relaciones humanas desde la premura, especialmente el noviazgo.

Hay algo sagrado en esperar. De hecho, guardarse para algo o alguien te cambia. Durante nuestro noviazgo, mi ahora esposo y yo tomamos la decisión de esperar hasta el matrimonio. Ambos vivíamos la castidad aún antes de conocernos, pero apoyarnos en la espera, saber que el otro no simplemente esperaba a que tus defensas cayeran sino que esperaba contigo nos unió más. A medida que se acercaba el día de nuestra boda la castidad le daba un matiz más sublime y especial a todas y cada una de las cosas. La gente a menudo nos peguntaba: ¿Pero cómo le hacen?, y para nosotros la respuesta era sencilla:  Estábamos decididos a cuidarnos el uno al otro para Dios. Amo a Didier con todo mi ser, pero sé que él es un don que me ha sido confiado para valorar, custodiar y santificar. Tener relaciones antes del matrimonio, puede que hubiera creado la falsa ilusión de unión en nosotros, pero la realidad es que lo único que habríamos conseguido es alejar nuestros corazones de Dios, poniéndonos a nosotros mismos como ídolos, y ninguna relación puede crecer si no está unida a la fuente de amor mismo que es el Creador. La castidad no nos mató, en nuestras charlas siempre bromeo diciendo que “sobrevivimos a la virginidad bastante bien” (como si no tener sexo te fuera a asfixiar), y lo que verdaderamente encontramos fue una fortaleza inestimable a través de una vida y un noviazgo en castidad. Nuestra comunicación en pareja y con los demás creció, el respeto mutuo se consolidó, pudimos ser dueños de nosotros mismos y luchar juntos por la santidad. Hoy en día, todo ello se ha convertido en una bendición, una gracia divina que ha enriquecido inmesurablemente cada aspecto de nuestro matrimonio. Por eso y más, yo no cambiaría por nada del mundo ni un solo momento de castidad y la espera que en ella se contempla.

 Quemar las etapas, es quemar el amor, que necesitan que se respeten los tiempos y la gradualidad de las expresiones de amor.

Benedicto XVI

La Iglesia es Madre, y es Maestra; ha dedicado todo un tiempo litúrgico a mostrarnos el valor de la espera, enseñándonos a vivirla. No abrimos los regalos antes de Navidad y ése respeto aumenta la valoración de la donación. Lo mismo sucede con el sexo, y con todos los aspectos de nuestra vida.

El Adviento nos recuerda también a las personas que vivieron antes de Cristo. Estaban en espera – desde hace miles de años -de la venida del Mesías y el cumplimiento de su promesa de salvación. Ellos estaban hambrientos de un Salvador.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: 
«Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».

Lucas 2, 25-32

Recordemos que, las cuatro semanas de Adviento, nos reafirman que sin Dios nada somos. Así como la Creación entera se lleno de gracia cuando el niño Jesús vino al mundo, nosotros también deberíamos sentir que por fin estamos realmente vivos cuando reconocemos lo que significa el nacimiento de Jesús en esta Navidad. Jesús es el sentido de la Navidad. El Adviento es su invitación a acercarnos a Él y dejarnos transformar.

Éste año, en nuestro primer Adviento como esposos, como familia, Didier y yo decidimos vivir respetando los tiempos y la espera. Todo aquello que te enseñe a esperar te ayudará también a vivir la paciencia y la castidad. Les queremos compartir algunas de las cosas que vivimos, de nuestro hogar al vuestro, para entregarnos más intensamente a lo que Dios nos pide preparar durante los días previos a la Navidad:

  • Abstenerse de algo:   Al igual que la Cuaresma el Adviento es un buen momento para sacrificar algo por Cristo y la Iglesia. Un pequeño y significativo sacrificio podría ser el de abstenerse a decorar al menos hasta la novena de navidad, o escuchar canciones de Navidad hasta que la Navidad llegue realmente. Sólo una sugerencia.
  • Creación de un hábito espiritual. Los hábitos se convierten en hábitos siendo constantes en la marcha. Reza el rosario todos los días (por lo menos un misterio), lee un buen libro espiritual sobre el Adviento (Formación Permanente de Amedeo Cencini nos ha acompañado desde el noviazgo y cada año nos trae algo nuevo), o trata de ir a misa más de una vez a la semana (si le es posible diariamente… ¡Mejor!) .
  • La limosna: Siempre podemos dar, por mucho o poco que sea. No por cumplir con un modelo o con la Iglesia, sino como el mismo Papa Francisco mencionaba en su encíclica Evangelii Gaudium (numeral 2):

“Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien”

  • Orar: Solo reza.Ora a través de una donación de ropa, orar en el servicio a los pobres y hambrientos, rezar ante el Santísimo Sacramento. Recuerda que el autor de todas las cosas ha escrito para ti una historia de amor más grande y mejor que Milagro en la Calle 34ª.

Él siempre cumplirá Su promesa, y el don de la castidad intrínsecamente relacionado con la espera y la Navidad, es la virtud a través de la cual Dios quiere llenar tu vida de paz, felicidad y más amor del que jamás te podrías imaginar.

Espera. Lo mejor está por venir…

Deja que Cristo supere tus expectativas con su Amor mismo naciendo en tu corazón.

Nuestras oraciones con ustedes… ❥

P.D.

Un regalo más: Muchos no se dan cuenta de que la propia Navidad no es un día, es una temporada completa!!!!!!!! Que en realidad dura hasta el Bautismo del Señor (12 de enero). En años anteriores observaba con decepción como muchos comercios y casas quitaban sus adornos de navidad apenas el 26 de diciembre… Nuestra familia mantendrá nuestro pesebre hasta enero!

 

AMDG

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Laura Marcela Alvarado Ramírez dice:

    Como siempre #emmaydidier con bellas propuestas! Mi marido y yo estamos hoy a exactamente un mes de celebrar nuestro quinto aniversario de bodas…y al igual que ustedes decidimos esperar durante nuestros cuatro años de noviazgo! Y claro que fue una gran bendición en nuestra vida de pareja. Y si…en nuestro hogar celebramos la Navidad como lo manda nuestra Santa Madre Iglesia cumpliendo los tiempos y la espera! Gracias por sus sabias palabras! Y Dios nos ha dado la oportunidad de guiar a muchas parejas de novios a través de la Catequesis Matrimonial, recomendándoles la bella espera en el noviazgo para vivir juntos la “apertura del regalo” en el día de su boda!! Bendiciones y Feliz Navidad!

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    1. emma_rm dice:

      Un año más de amor! ❤ Que bendición Lau! 😀
      Oramos por ustedes! 🙂 Les queremos mucho…
      Gracias por leernos, que honor! Es maravillosa encontrar más parejas enamoradas de Dios ❤
      Desde ya les deseamos una muy feliz y bendecida navidad…!

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  2. Giselle Cardenas dice:

    Ola emma soy giselle de nuevo

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