El Padre que Siempre Soñé

Esta mañana al despertar observé atenta los muchos mensajes de felicitación de mis amigos que por medio de las redes sociales compartían celebrando el legado de sus padres. Hijas enamoradas, esposas honradas… De verdad que es hermoso ver como aún hoy en día nuestras familias siguen celebrando el don maravilloso de la paternidad. Sin embargo, no pude evitar pensar en una joven que hace poco nos compartió su testimonio por correo:

“El padre que siempre soñé me leía antes de dormir, me peinaba para ir a la escuela, me ayudaba con las tareas, me abrazaba al llegar a casa, compartía un pedicure conmigo,  amaba a mi madre y me entregaba el día de mi boda en el altar… Sin embargo, mi padre real, miraba pornografía, engañaba a su esposa, malgastó el dinero de la familia en vicios y salió de nuestra casa un sábado por la mañana con rumbo a su otra nueva familia para nunca más volver”

Dolorosamente, testimonios como éste nos llegan semana a semana, los escuchamos en la calle, sabemos de alguna persona que esté pasando por algo así o inclusive lo hemos vivido en carne. Ante todo ello, creo que la mayor crisis social a la que nos enfrentamos hoy en día es la ausencia de un padre.

Parafraseando a Marcela, una buena amiga nuestra:

Si quieres destruir a la sociedad…Comienza por la familia.

Si quieres atacar a la familia… Debilita a la mujer.

Si quieres herir a la mujer… Quítale al padre.

Y si no quieres que hayan padres… Destruye al hombre.

Mientras desayunábamos le dije a Didier:

-“Amor, necesito escribir”

Me miro con sorpresa y agregué:

-“No quiero que ninguna persona se vuelva a sentir mal el Día del Padre”

Verdaderamente, no quisiera que pase un año más y que sigas pensando en el padre que te hubiera gustado tener, en las cosas que te hubiera gustado vivir con él y que tu corazón se siga ensanchando con el dolor. Sé que puedes estar pensando: “Emma, pero no tienes idea de todo lo que mi papá nos hizo” y puede que sí, que el paso (o vacío) de él por tu vida dejó una huella de profunda tristeza, pero hoy no quiero que mires atrás recordando el horrible pasado, y tampoco quiero que le sigas dando el poder de herirte.

Una vez leí que sentir odio y rencor por alguien es parecido a tomarte un veneno y esperar a que tu enemigo muera. Al final quien sufrirá las consecuencias serás tú, no él. Y en el fondo, no creo que vivir una vida llena de resentimiento sea el plan que Dios Padre tenga para ti…

Quizá, esa sea la respuesta, has pasado mucho tiempo de tu vida viendo al padre que te hirió en lugar de contemplar al Dios Padre que te creó, te soñó desde siempre y te ama como nunca nadie te ha amado.

Así que hoy, vengo con una idea descabellada, una locura que hace unos días mientras leía las Escrituras nació en mi corazón. Quienes se han suscrito a nuestro Club de Lectura habrán recibido el Evangelio del día durante las últimas semanas. Quiero compartir con ustedes el pasaje que movió este post:

Evangelio según San Mateo 5,43-48.
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

Evangelio del martes 14 de junio del 2016 

El Padre que está en el Cielo…

Puede que tu padre en la Tierra no aparecerá en tus snaps con el filtro del Padre del Año, puede que tampoco sea el más amoroso, leal y admirable del mundo… Pero hay un Padre que está en el Cielo, y ÉL sí es perfecto.

Perfecto para tí.

Perfecto para tu corazón.

Perfecto para sanar la herida en tu alma.

Perfecto para arrullar tus anhelos y sueños con amor.

Porque a sus ojos, tú eres perfecto, tú eres perfecta para ÉL.

El que tu padre en el Tierra haya fallado, no te da a ti el pase para fallar como hijo. No sabemos que será del mañana y tampoco sabemos si Dios quiere que prepares tu corazón para ser un agente de misericordia y mostrarle a él toda la ternura que debió vivir contigo. Pero no tomes de excusa su falta de amor para llenar tu vida con odio, resentimiento y soledad… No eres huérfano, no eres huérfana. Tienes un Padre en el Cielo, que es perfecto,  que te ama, y ese Padre será el juez de tu padre, no tu.

Ve hoy a Misa, si puedes llegar antes de que empiece la celebración mucho mejor. Busca la capilla del Santísimo y tan solo quédate allí un momento. Saca de tu memoria todos esos instantes en que has sido amado y date cuenta que todo ese amor nació primero del corazón de Dios. Escucha con alegría el Evangelio, esa Buena Noticia, si tienes un tema pendiente busca un confesionario, que como el padre amoroso de la Palabra se echará a correr lleno de alegría al ver a su hijo pródigo, deja allí toda tristeza, cuéntale todo lo que has sufrido y suelta el dolor. Vístete de ropas nuevas, entra a la Fiesta y por nada del mundo permitas que tu corazón se quede afuera. En la Eucaristía, tu Padre, EL PADRE te estará esperando.

El Padre que siempre soñaste está allí para ti, y Él es Fiel…

Quizá una de las cosas que más me transformó fue descubrir esto: que yo era una hija amada, anhelada, soñada y esperada por Dios.

Y para tu padre en la Tierra, te aseguro que el mejor regalo que le puedas es el perdón, y es importante que comprendas que probablemente él no valore lo mucho que este paso significa para ti, pero no lo hagas sólo por él. Estás llamada como persona a vivir una vida plena en el amor de Dios y salir de la prisión que el resentimiento ha construido en tu corazón. No es un premio para él, es una llave a la paz para ti.

Aprovechando que irás a Misa, reza también por él…

No quiero terminar sin antes agradecer también a todos los padre que con esfuerzo han procurado vivir siendo reflejo de Dios Padre, tanto para sus hijos de la carne como sus hijos espirituales. A todos ellos: ¡Gracias! Tomo prestadas la palabras del Papa Francisco para decirles lo importante que es su labor en este mundo:

Pido para ustedes la gracia de estar siempre muy cerca de sus hijos, dejándolos crecer, pero de estar muy cercanos, ¿eh? Ellos tienen necesidad de ustedes, de su presencia, de su cercanía, de su amor. Sean para ellos como San José: custodios de su crecimiento en edad, sabiduría y gracia. Custodios de su camino, educadores. Y caminen con ellos. Y con esta cercanía serán verdaderos educadores. Gracias por todo lo que hacen por su hijos, ¡gracias! Y a ustedes tantas felicidades y buena fiesta del papá, a todos los papás que están aquí, a todos los papás.

También algunos de nosotros hemos perdido al papá, se ha ido, el Señor lo ha llamado; tantos que están en la plaza no tienen a su papá. Podemos rezar por todos los papás del mundo, para los papás vivos y también por aquellos difuntos y por los nuestros, y podemos hacerlo juntos, cada uno recordando a su papá, si está vivo o está muerto. Y recemos al grande Papá de todos nosotros, el Padre, un Padre nuestro por nuestros papás: Padre nuestro…

Que San José los bendiga y los acompañe.

Papa Francisco
19 de marzo del 2014

Nuestras oraciones con ustedes.

AMDG

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