Día 1

Meditación

“Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” (Lc 18, 8). La pregunta, con la que Jesús concluye la parábola sobre la necesidad de orar “siempre sin desanimarse” (Lc 18, 1), sacude nuestra alma. Es una pregunta a la que no sigue una respuesta; en efecto, quiere interpelar a cada persona, a cada comunidad eclesial y a cada generación humana. La respuesta debe darla cada uno de nosotros. Cristo quiere recordarnos que la existencia del hombre está orientada al encuentro con Dios; pero, precisamente desde esta perspectiva, se pregunta si a su vuelta encontrará almas dispuestas a esperarlo, para entrar con él en la casa del Padre. Por eso dice a todos: “Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora” (Mt 25, 13).

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