Día 2

Meditación

Santa Teresa del Niño Jesús escribió en la “Historia de un alma”: “Perdóname, Jesús, si desvarío queriendo decirte mis deseos, mis esperanzas, que tocan el infinito. Perdóname y sana mi alma dándole lo que espera…” (Ms B 2v). Jesús realizó siempre los deseos de Teresa. Incluso se mostró generoso ya antes de su nacimiento, puesto que, como ella misma escribió al abad Bellière —muchos lo saben ya de memoria—, “el buen Dios me dio un padre y una madre más dignos del cielo que de la tierra” (carta 261).